miércoles, 12 de marzo de 2014

Si no se entiende... ¿es mi problema?

"Si no me entiendes, no es mi culpa".
¿Tenemos derecho a decir esto los traductores?

En un artículo llamado “Diez consejos para hablar y escribir bien en español” se mencionan “los errores que cometemos con más frecuencia en el lenguaje hablado y escrito”, en forma especialmente visible porque aparecen en los medios de comunicación y las escuelas.

Ambigüedad; pobreza léxica; uso de palabras largas (o frases de varias palabras que podrían reemplazarse por un solo término preciso); errores de puntuación (en lenguaje escrito), entonación (enfatizar palabras que no corresponden en lenguaje hablado), sintaxis (en especial preposiciones mal utilizadas, dequeísmo y  queísmo, temas de los que ya hablamos); impropiedades del lenguaje (dar un significado diferente a las palabras); extranjerismos inapropiados (uso de una palabra similar a otra que existe en inglés, pero que significa otra cosa, o utilizar un término extranjero cuando tenemos uno válido en español); errores verbales (uso del infinitivo como imperativo y los problemas con el subjuntivo... dos errores habituales de muchos colegas,); y redundancias.

Según el Diccionario de la Real Academia, traducir es “expresar en una lengua lo que está escrito o se ha expresado antes en otra”. En el artículo se cita la definición del mismo DRAE de lenguaje como “conjunto de sonidos articulados con que el hombre manifiesta lo que piensa o siente”, que a mi parecer se completa con la sexta acepción: “conjunto de señales que dan a entender algo”.  

"Sólo soy responsable de lo que digo, no de lo que entiendes".

Creo que es nuestro deber profesional DAR A ENTENDER el mensaje del original, nos guste o no, lo compartamos o no, sin mejorarlo, sin cambiarlo de forma alguna. Pero la clave es tener un buen dominio de nuestro propio idioma. Si escribimos mal en español, difícilmente podremos dar a entender lo que estamos traduciendo.





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