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viernes, 2 de mayo de 2014

Ortografía (y algo de humor)


Ya sé que en esta época es un antigüedad escribir "bien", seguir las normas gramaticales, observar la ortografía. Todos escribimos lo más rápido posible (correos, mensajes de texto, en redes sociales)... La abreviación es común, hasta simpática. 

Pero no hay excusas para que un traductor escriba con faltas de ortografía. "Pasar el corrector de Word" e útil y necesario, pero no es la solución 100% eficaz, porque dejará pasar palabras que estén bien escritas pero no sean las correspondientes en el contexto:

"El hombre lástima a su perro" (en lugar de lastima)
"Fue pasa su casa" (en lugar de para)

Debemos conocer la ortografía correcta y leer lo escrito para ver si tiene sentido o si no se nos escapó algo... como en este cartel (el corrector lo dejaría pasar): 

jueves, 30 de enero de 2014

La "ll" no es una letra

La palabra “llama” empieza con “l”.
 
La “ll” no debe considerarse una letra, sino un dígrafo. Hay cinco dígrafos en español: “ch”, “ll”, “gu”, “qu” y “rr”.


Cuando iba a la primaria, me enseñaban a recitar “a, b, c, ch, d... l, ll, m... r, rr, s...”. No entendía que en el diccionario (de papel, claro) apareciera “chancho” después de “cuadro”, si la "h" estaba después de la "u"... Además, mi apellido lleva "ll" y desde siempre lo deletreo con “doble ele”, porque algunas personas no entienden “elle” y no la reconocen como una letra. En italiano se pronuncian casi igual las palabras con dos “l” o una sola. Cuando empecé a estudiar inglés, vi también que no existían la “ch” ni la “ll”... y me parecía más lógico. Ni hablemos de la “ere” (r) y “erre” (rr): la doble ni siquiera aparece al inicio de una palabra.

Muchos años después, la Real Academia decidió estar de acuerdo conmigo. En sus “Principales novedades de la última edición de la Ortografía de la lengua española (2010)”, estableció:

“1. Exclusión de los dígrafos ch y ll del abecedario
Se excluyen definitivamente del abecedario los signos ch y ll, ya que, en realidad, no son letras, sino dígrafos, esto es, conjuntos de dos letras o grafemas que representan un solo fonema. El abecedario del español queda así reducido a las veintisiete letras siguientes: a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z.”

Después se comenta que así se pone a la par de otras lenguas, en las que el abecedario se compone sólo de signos simples, y que de todas maneras no cambia la escritura de las palabras con estos grupos de letras. También aclara que las palabras que comiencen con “ch” o “ll” se ubicarán en el orden que corresponda dentro de las palabras con “c” o “l”: es decir que, finalmente, chancho irá, como debía, antes de cuadro. Esto es importante para los traductores que deban ordenar alfabéticamente un índice.

Otra aclaración: “(...) no se consideran hoy aceptables los nombres alternativos que han recibido algunas otras letras en el pasado; así, se aconseja desechar definitivamente el nombre ere para la r”, que se llama “erre”, como le decimos todos, por fin.

En Wikipedia se comenta el caso curioso de la “ñ”, “cuya fonética en otros idiomas se representa como dígrafo (nh en portugués, ny en catalán, o gn en francés e italiano)”.

martes, 14 de enero de 2014

Mayúsculas: cargos

"Cómo escribir los nombres de los cargos"
(una nota de Fundéu)

"Aunque los sustantivos que designan los cargos o empleos se escriben en español con inicial minúscula por tratarse de nombres comunes, es muy frecuente que los medios los escriban con inicial mayúscula, sobre todo si se trata de altos cargos.

Puede, así, leerse en ellos: «Catherine Ashton, Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, ha insistido este lunes en que compete a España, Grecia, Chipre, Rumanía y Eslovaquia decidir si reconocen o no a Kosovo» o «Donald Tusk se mostró de acuerdo con la afirmación del Presidente del Consejo Europeo, Van Rompuy, durante la simbólica ceremonia de entrega de la presidencia».

La reciente Ortografía de la lengua española insiste sobre este asunto: «Aunque, por razones de solemnidad y respeto, se acostumbra a escribir con mayúscula inicial los nombres que designan cargos o títulos de cierta categoría en textos jurídicos, administrativos y protocolarios [...], se recomienda acomodarlos también a la norma general y escribirlos en minúscula».

Las grafías adecuadas serían, pues, alta representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, presidente del Consejo Europeo, jefe de Estado, ministro de Hacienda, director general…
Esta recomendación, fruto de un acuerdo entre la Fundéu BBVA y la Secretaría de Estado de la Unión Europea, tiene como objeto el buen uso del español en las informaciones sobre asuntos europeos."