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jueves, 13 de agosto de 2015

Clientes y amigos-clientes

Seguimos con los mitos sobre nuestra profesión, pero esta vez concentrados en lo que creen quienes se ven enfrentados a la necesidad de pedir nuestros servicios.

Los clientes (y amigos que necesitan una traducción) y sus preguntas que empiezan con “¿Cómo...?”

1.      ¿Cómo que necesita ver el original para saber cuánto me va a cobrar? (¿Y qué son, secretos de la CIA, planos para armar una bomba?)
2.      ¿Cómo me querés cobrar, si Google Translate lo hace gratis? (Bueno, andá a hacerlo con ellos, y asegurate de que te paguen el juicio de tus clientes/pacientes.)
3.      ¿Cómo me va a cobrar tanto? ¿Sabe todo lo que tengo que trabajar yo para ganar eso? (Ah, claro, el mío no es un trabajo serio como el suyo, licenciado... Y yo vivo de aire.)
4.      ¿Cómo que me vas a hacer un descuento? ¿No me lo hacés gratis? Si a vos te encanta el inglés... Al fin y al cabo, es un pasatiempo, ¿no? (Ommm...)
5.      ¿Cómo que no puede estar para el lunes? ¿No puede hacerlo el fin de semana? ¿Cómo que se toma vacaciones? ¿Cómo que mañana es feriado? 
6.      ¿Cómo que le va a llevar una semana? Mire que no lo necesito perfecto: sólo quiero tener una idea de lo que dice.
7.      ¿Cómo? ¡¿Tanto?! Pero hacelo así nomás... ¿Y si lo hacés a mano me sale menos?
8.      ¿Cómo que tiene que editarlo? Si se hace una buena traducción no hace falta editar.
9.      ¿Cómo que usted es argentina? ¿Cómo puede ser traductora si no es hablante nativa de inglés?
10.  ¿Cómo que no se entiende el original? Usted lo tiene que traducir, no entender. ¿Y cómo que tiene errores el original?
11.  ¿Cómo que te va a llevar más de dos días? Son sólo 150.000 palabras, y el texto es refácil. ¿Y cómo que me vas a cobrar extra por la urgencia?
12.  ¿Cómo que cobra más por traducir del español al inglés que si fuera del inglés al castellano?
13.  ¿Cómo que cobra por traducirme esto? Mi secretaria, con un diccionario, se las puede arreglar bien.
14.  ¿Cómo que no sabe usar este programa? Es la última tecnología informática. Necesito que lo traduzca con este software y que no cambie el formato en lo más mínimo.
15.  ¿Cómo que necesita toda la información para traducirla? En mi profesión tenemos una responsabilidad y un secreto profesional: es una cuestión de ética.
16.   ¿Cómo que no puedo hacerle cambios una vez entregada la traducción? Mi secretaria es bilingüe, leyó su traducción y encontró errores.

martes, 11 de agosto de 2015

Mitos (segunda parte)

Tenemos que entender de mecánica aplicada, cirugía laparoscópica, fútbol americano y leyes laborales de Kyrzbekistan. (Como no teníamos nada que estudiar en la facultad, nos distraíamos con textos de derecho, ingeniería y revistas especializadas de todos los temas.)

Mito 10 
Trabajar en forma independiente no es un empleo. (“¿Trabajás desde tu casa? ¡Qué suerte!” Claro, fue suerte: no tuvieron nada que ver los años de lucha para ganarme una reputación y ahora poder trabajar unas 12 o 14 horas al día, en pantuflas, eso sí.)

Mito 11 
Nuestro trabajo no cansa. (“¡Si estás todo el día sentado...!” Te regalo mis problemas de cervicales, el dolor de cintura, la mala circulación de las piernas y la vista gastada).

Mito 12 
Un buen traductor no necesita diccionario. (Es cierto. No necesitamos UNO, necesitamos diccionarios, en plural.)

Mito 13. 
Traducir e interpretar son lo mismo. (Como si fuera igual estar frente a la compu, con todos los recursos a mano y el tiempo calculado, que estar ante un público que no es el tuyo sino el del interpretado, no tener diccionarios ni nada para consultar y encima tener que hablar. YA.)


Mito 14. 
La carrera de traductor lleva un par de años y se estudia en algún instituto terciario. (“¿Cuántos años decís que te llevó recibirte? ¿Y por qué te retrasaste?”)

lunes, 10 de agosto de 2015

Mitos (primera parte)

MITOS
que tiene la gente que no entiende lo que es un traductor

Mito 1 
Traducir no es un trabajo serio, sino un pasatiempo. ("¿Pero qué otra cosa hacés además de traducir?")

Mito 2 
Saber un idioma es suficiente para saber traducir. (“Es refácil. No lo hago yo porque no tengo tiempo”).

Mito 3 
Haber vivido algún tiempo en el extranjero habilita para empezar a traducir como oficio. (“Estuve de intercambio tres años en Australia, así que estuve pensando en ponerme a traducir. ¿Cuánto te parece que puedo cobrar?”)

Mito 4 
El traductor tiene que saber muchos idiomas. (“¿Cuántos idiomas hablás? ¿Sólo dos? ¿Pero no me dijiste que sos traductora?”)

Mito 5 
El traductor sabe decir cualquier cosa en otro idioma. (“¿Cómo se dice esternocleidomastoideo? ¿Cómo que tenés que buscarlo?”)

Mito 6 
La traducción es un pase de magia. (“Y bueno, simplemente pasás lo que dice en un idioma al otro, ¿no?”. Sí, simplemente. “¿No será que apretás un botón y la computadora hace todo, no?”. Por favor, regalame ese botón.)

Mito 7 
Tenemos que haber leído a Shakespeare, saber completas las obras de Borges y recordar de memoria el Ulises de Joyce. (Claro, la formación de un traductor es poco más que el doctorado en Literatura. “¿Qué otra cosa estudian?”)

Mito 8 
Tenemos que saber traducir cualquier palabra, aunque esté fuera de contexto. (Si sos un traductor de verdad, automática y definitivamente tenés que saber a qué se refieren.)


 (continuará)