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lunes, 30 de marzo de 2015

Repetido hasta el cansancio

El traductor automático repite términos por calco del inglés, un idioma donde las repeticiones no son un problema. En español resulta cansador.

En el ejemplo que sigue se demuestra que se pueden evitar 3 de las 4 apariciones de la denominación de la empresa, que ganará en calidad de redacción aunque no se mencione tanto su nombre.



viernes, 11 de octubre de 2013

Redundancias

En el anuncio de una película, afirman que “desmitificarán el mito” de no sé qué cosa, porque no pude seguir prestando atención. Desmitificar es “disminuir o privar de atributos míticos u otros semejantes”. Mejores opciones serían: “acabar con el mito”, “erradicar el mito”...
 
Dice en el DRAE que redundancia es “repetición o uso excesivo de una palabra o concepto”.

En el sitio de Fundéu, aparecen otros ejemplos interesantes:
*erradicar de raíz (lo correcto sería “arrancar de raíz” o simplemente erradicar);
*cáncer maligno (ya que un cáncer es un “tumor maligno” por definición);
*accidente fortuito (porque un accidente es siempre algo inesperado, y fortuito denota que algo sucede en forma casual).

Otros casos:
*libido sexual (libido o deseo sexual);
*precedente previo;
*autopsia de un cadáver;
*cuartel militar (cuartel implica militar, excepto cuando se habla de cuartel de bomberos o de policía, casos en que se aclara);
*erario público (erario significa 'conjunto de haberes, bienes y rentas pertenecientes al Estado’, por lo que no puede haber erario privado);
*veredicto final (no hay veredictos intermedios);
*proyecto futuro.

Aunque no sean “oficialmente” una redundancia, y por ende no se consideren errores de traducción, conviene recordar la necesidad de ser “económicos” con el idioma. No necesitamos decir: “un niño pequeño”, cuando “un pequeño” es suficiente (ya que no hay niños que no sean pequeños y en español el género está dado en el adjetivo); podemos cambiar “un muchacho joven” por “un joven” (no hay muchachos que no sean jóvenes; y usaríamos “una joven”, en caso femenino); “mujeres” sobra en “las mujeres embarazadas” (por razones obvias).

También está de más la palabra “color” en muchos casos: cuando decimos que algo es “azul”, se entiende a la perfección que nos referimos a su color (es decir, “de color azul” es redundante y “color” no aporta nada). Sólo hace falta cuando se trata del color de un objeto o material, por ejemplo: “color crema”, “color mostaza”. (Y según me explicó un amigo físico, el “blanco” y el “negro” no son colores: uno es la presencia de todos los colores, por acción de la luz en el prisma y esas cosas, y el otro es la ausencia de luz, y por ende de todo color... por lo que sería inexacto decir “color blanco” o “color negro”. De hecho, las dos opciones de una impresión o una fotocopia son: blanco y negro o color.)  

Del mismo modo se recomienda (la Prof. Alicia Zorrilla, académica y lingüista, miembro de la Academia Argentina de Letras y miembro correspondiente hispanoamericana de la Real Academia Española, de hecho lo mencionó en una conferencia) evitar el agregado de “horas”, “día”, “mes” o “año” en expresiones de tiempo como: “Te veré el martes” (no “el día martes”), “Se votará en octubre” (no “en el mes de octubre”) y “Nació en 2004” (y no “en el año 2004). Con las horas ocurre lo mismo: si el número indica la hora en forma inequívoca, “a las 22” es suficiente (no hace falta decir “a las 22 horas”, y también están de más los 00 cuando no hay minutos).

Agrego un ejemplo que me cruzo muy seguido: "mencionado anteriormente". Si algo ya se mencionó, fue ANTES, no puede ser después.